El director de una escuela secundaria solicita a una docente que permanezca en el establecimiento después de hora para preparar un proyecto académico. La docente se sintió halagada por haber sido elegida para esa tarea. A medida que avanzaba el trabajo, el director comenzó a citarla en otros horarios y lugares, preferentemente en horarios nocturnos. Al haber asumido el compromiso laboral, la docente no se atrevía a negarse a pesar de que empezó a sentirse incómoda. El director, no sólo comenzó a enviarle emails, sino que también le dirigía notas con contenido sexual durante las horas de clase. Ante esto, ella decidió hablar con él, como una forma de poner límites a la situación. El director le manifestó entonces que tal negativa ponía en riesgo su trabajo en esa institución, ya que el compromiso no sólo era con él, sino con el proyecto escolar. Para evitar que la situación continuara, la docente decidió renunciar al trabajo.