La investigación dirigida por Narciso Benbenaste en la UBA y la UNLZ es una referencia importante para el estudio de los prejuicios homofóbicos en el ámbito educativo. Como parte de una investigación más amplia sobre autoritarismo, Benbenaste entrevistó más de 1.000 alumnos universitarios de distintas unidades académicas, a los que les planteó las siguientes situaciones:
Una disposición que prohiba a las personas homosexuales ejercer la docencia en colegios primarios, ¿sería a su criterio, democrática o autoritaria? ¿Por qué?
Mientras que el 57 % de los entrevistados considera que la disposición sería autoritaria, un 23 % la considera democrática. El restante 20% se dis- tribuye entre las respuestas ambiguas (18%) y No sabe /No contesta (2%)
Ejemplos de Respuestas de Homofobia y ejercicio de la Docencia
Quienes responden que la norma que prohibe el ejercicio de la docencia a personas homosexuales sería democrática, lo hacen con argumentos del tipo de:
– "Será autoritario pero estoy de acuerdo con esa disposición";
– "La norma seria democrática, porque la mayoría de los alumnos y padres no verían muy correcto que ellos o sus hijos estén siendo instruidos por un homosexual";
– "Los homosexuales no pueden ejercer la docencia ya que serían un mal ejemplo para los niños".
En cambio, quienes responden en sentido contrario, lo hacen con argumentos del tipo:
– “La norma sería autoritaria porque lo que importa de un docente son sus conocimientos y no su vida privada”;
– “Sería autoritaria porque, por el solo hecho de ser homosexual no puede marginarse a nadie y quizás se les está privando a los estudiantes o a la propia sociedad de la inteligencia, la lucidez o el talento de alguien, sólo por ser homosexual”.
Según Benbenaste, tales respuestas indican que el entrevistado presenta "una perturbación de su juicio debido a la representación que tienen respecto de la homosexualidad
¿Es correcto que las personas homosexuales ejerzan en profesiones como la psicología o la psiquiatría? ¿Por qué?
Mientras que el 51 % de los entrevistados considera que la disposición sería autoritaria, un 26 % la considera democrática. El porcentaje restante se distribuye entre las respuestas ambiguas (17%) y No sabe /No contesta (6%).
Quienes se oponen a que las personas homosexuales ejerzan la psicoterapia, lo hacen con argumentos del tipo:
– “A mi entender no, porque creo que si fueran normales no serían homosexuales. Pienso que una persona homosexual es enferma, por no encontrarse satisfecho de ser o tener el sexo que tiene”;
– “No, creo que no, porque la homosexualidad tiene mucho de componente psicológico y no tendría quizás la objetividad de cualquier profesional”.
En cambio, quienes acuerdan con que la práctica de la psicoterapia puede ser ejer cida por personas homosexuales, argumentan:
– “Sí, a mí no me molesta, ya que pueden ser iguales o mejores profesionales que otros”;
– “Sí, porque son personas como todas y tienen derecho a ejercer la profesión que quieran sin importar el sexo”.
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