En medio del año académico, una auxiliar docente abandona sus tareas por razones particulares. El profesor que tiene a su cargo el dictado de la asignatura se ve en dificultades para reemplazarla. No disponiendo
él mismo de tiempo para ocuparse de la actividad y no contando con una persona idónea para el puesto vacante, desea no obstante garantizar la continuidad del curso. Para ello asigna la tarea a un estudiante avanzado que colabora con él en actividades de investigación, pero que carece de experiencia frente a alumnos y no está administrativamente autorizado a
ejercer la docencia. Al hacerse cargo del curso, esta persona se ve desbordada por la dinámica grupal. Advirtiendo su inexperiencia, algunos alumnos impugnan su autoridad en el aula, mientras que otros, conociendo su condición de alumno, se niegan a ser evaluados por él, alegando falta de objetividad e idoneidad.