Preocupados por el ausentismo reiterado de un alumno, las autoridades de una institución escolar secundaria lo citan para una entrevista. Durante el encuentro, el joven dice no llevarse bien con sus compañeros, quienes lo dejan permanentemente de lado. El caso se deriva entonces al gabinete psicopedagógico, donde entrevistan nuevamente al alumno, quien afirma que en varias oportunidades fue objeto de burlas por su especial manera
de hablar. Cuando la psicopedagoga le solicita detalles, el joven responde que se burlan diciéndole "maricón", cosa que le causa mucho dolor porque él quiere a sus compañeros y desearía integrarse al grupo. A raíz de esto los profesionales del gabinete escolar deciden que lo mejor sería que el alumno cambie de curso.
Comentario:
Las conductas discriminatorias resultan más explícitas en los niños y jóvenes por no contar éstos con los elementos simbólicos que les permitan procesar las diferencias sexuales, ya que debido a su momento evolutivo, se debaten aún en el terreno de la identificación.
Las instituciones educativas tienen un papel de gran importancia en la integración al permitir la coexistencia de las diferencias de todo tipo, enriqueciendo la convivencia.
En el ejemplo en cuestión, la institución educativa debería intervenir posibilitando una convivencia civilizada. Los profesionales
intervinientes, en lugar de disolver las conductas homofóbicas de los niños, separan al alumno del grupo reproduciendo los mismos prejuicios que pretendían resolver.