Los docentes deben evitar que sus problemas y conflictos personales influyan negativamente en su trabajo.
Los problemas y conflictos personales que pueden interferir en la tarea docente son de carácter sumamente variado:
– estrés - conflictos familiares - duelos por pérdida de personas significativas - enfermedad de seres queridos - serias crisis económicas y/o financieras - patologías mentales.
Cuando los docentes advierten que éstos u otros factores similares perjudican su quehacer profesional, deben tomar los recaudos necesarios para evitar incurrir tanto en incompetencia en la transmisión como en falta de objetividad en la evaluación.